Ruth Cuscó y Carlos Sevillano, Directora Gerente y Director Comercial de ASHO

ASHO se ha consolidado como referente en la digitalización sanitaria. ¿Qué papel juega la inteligencia artificial en su estrategia?

Ruth Cuscó: La inteligencia artificial es un eje fundamental en nuestra estrategia de transformación del sistema sanitario. No la vemos como una tecnología aislada, sino como una herramienta que nos permite mejorar procesos, optimizar recursos y garantizar una mayor calidad en la atención sanitaria.

La IA nos permite analizar grandes volúmenes de información de manera eficiente, lo que aporta una visión más completa y estratégica a los responsables de gestión. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que también facilita la toma de decisiones basadas en datos, algo esencial para avanzar hacia una sanidad más sostenible y centrada en el paciente. La clave está en combinar tecnología con un equipo humano preparado que pueda interpretar y aplicar correctamente los resultados.

La automatización de la codificación médica ha mostrado un impacto directo en la eficiencia y en los ingresos hospitalarios. ¿Cómo se percibe esto en el día a día de los hospitales?

Carlos Sevillano: En la práctica, significa que los equipos administrativos y clínicos pueden dedicar más tiempo a la atención directa y al control de calidad, en lugar de invertirlo en tareas repetitivas y manuales.

Cuando liberamos tiempo del personal para tareas de mayor valor, también incrementamos la satisfacción del equipo y la calidad de la atención al paciente. Esta combinación de eficiencia operativa y mejora clínica es lo que convierte la digitalización en una herramienta estratégica, no solo tecnológica.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sistema sanitario español para adoptar estas soluciones de manera generalizada?

R.C.: Uno de los mayores retos es la preparación del personal. La tecnología avanzada requiere formación específica y un cambio cultural que permita integrar la innovación en los procesos habituales. Sin capacitación, los profesionales pueden percibir la automatización como una amenaza en lugar de una ayuda, y eso ralentiza la adopción.

Otro desafío es la estandarización y la interoperabilidad de los sistemas. Para que una solución tecnológica funcione a nivel nacional o regional, necesita poder comunicarse y coordinarse con otras plataformas hospitalarias. En ASHO trabajamos no solo en la tecnología, sino también en protocolos y estándares que faciliten esta integración, asegurando que la innovación sea efectiva y escalable.

La digitalización sanitaria se percibe a veces como costosa. ¿Cómo asegura ASHO que la inversión tenga retorno?

C.S.: Nuestro enfoque se centra en medir el valor que la tecnología aporta, no solo el coste de implementación. Cada proyecto se analiza considerando la eficiencia operativa, la reducción de errores, la liberación de recursos y la mejora de ingresos. Así, podemos garantizar que la inversión se traduzca en beneficios medibles tanto a nivel económico como clínico.

¿Cómo contribuye ASHO a mejorar la experiencia del paciente a través de la tecnología?

R.C.: Una codificación precisa y automatizada tiene un efecto directo en la experiencia del paciente. Reduce errores administrativos, agiliza los procesos y evita confusiones que pueden generar retrasos o duplicidad de procedimientos. Esto se traduce en una atención más fluida y personalizada.

En su opinión, ¿qué papel juega la formación en la transformación digital del sector salud?

C.S.: La formación es un elemento imprescindible. Sin profesionales preparados, la tecnología no puede desplegar todo su potencial. Por eso, en ASHO acompañamos cada implementación con programas de capacitación específicos, dirigidos tanto a equipos administrativos como clínicos. Queremos que todos comprendan cómo funciona la herramienta y cómo puede facilitar su trabajo diario.

Además, la formación también genera confianza y reduce la resistencia al cambio. Cuando los profesionales entienden que la tecnología les apoya y no les sustituye, se crea un entorno más colaborativo y proactivo, que acelera la transformación del hospital y permite obtener resultados sostenibles.

La innovación en salud también plantea desafíos regulatorios. ¿Cómo aborda ASHO estos aspectos?

R.C.: Trabajamos muy de cerca con los hospitales y con las autoridades regulatorias para garantizar que cada solución cumpla con la legislación vigente y los estándares de calidad. La seguridad de los datos y la confidencialidad del paciente son prioridades absolutas, y cada desarrollo se somete a protocolos estrictos de validación.

¿Cómo visualiza ASHO la evolución de la digitalización sanitaria en los próximos cinco años?

C.S.: Veo un sistema mucho más integrado, donde la tecnología apoyará la toma de decisiones clínicas y administrativas de forma constante. La digitalización permitirá analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, mejorar la prevención, la gestión de recursos y la eficiencia hospitalaria. La IA se convertirá en una herramienta habitual para optimizar procesos y garantizar la sostenibilidad del sistema.

También creo que se consolidará una cultura de datos, donde las decisiones se tomen basadas en información precisa y verificable. Esto tendrá un impacto directo en la calidad asistencial, la experiencia del paciente y la eficiencia económica, creando hospitales más resilientes y preparados para los retos futuros.

¿Qué consejo daría a otros líderes sanitarios que aún dudan en dar el salto hacia la digitalización?

R.C.: Mi consejo es empezar con pequeños proyectos piloto, medir resultados y mostrar los beneficios tangibles. La resistencia al cambio es normal, pero la evidencia es la mejor manera de generar confianza. La digitalización no compite con los profesionales, sino que potencia su capacidad de trabajo y mejora la experiencia del paciente.

También recomiendo no centrarse únicamente en la tecnología, sino en el impacto global: eficiencia operativa, calidad clínica y sostenibilidad financiera. Cuando se integra todo este enfoque, la innovación deja de ser un riesgo y se convierte en una oportunidad estratégica para el hospital y para todo el sistema sanitario.

Mirando hacia el futuro, ¿cuál es la misión de ASHO en la transformación de la sanidad española?

C.S.: Nuestro objetivo es ser un catalizador de cambio positivo en el sector sanitario. Queremos que los hospitales puedan centrarse en lo que realmente importa: la atención al paciente, mientras la tecnología y la gestión inteligente facilitan los procesos y optimizan recursos.

La innovación, cuando se aplica con visión y rigor, puede transformar la sanidad en un sistema más eficiente, sostenible y humano.

En definitiva, nuestra misión es combinar tecnología, formación y experiencia para que los profesionales puedan tomar mejores decisiones, los pacientes reciban una atención más segura y personalizada, y el sistema en su conjunto sea más resiliente y preparado para los retos del futuro.