nieves-dircom-ecoembes-opinion

Nieves Rey

Directora de Comunicación de Ecoembes

El Black Friday, que ha experimentado un crecimiento notable en nuestro país en los últimos años, coincide con un momento crucial del calendario de la mayoría de los españoles. Este día llega en un contexto marcado por el comienzo de las cenas de Navidad con los amigos, los compañeros de trabajo, la familia y lo más importante: el arranque de las compras navideñas. Esta confluencia de eventos incita a las personas a aprovechar las ofertas para adquirir regalos y hacerse con cosas que, en teoría, necesitan a precios más bajos. Sin embargo, esta celebración también ha fomentado un consumo excesivo, llevando a muchos a comprar productos innecesarios sin una consideración sobre su utilidad real o el impacto que esta acción pueda tener en nuestro planeta.

Este periodo de rebajas, que se está convirtiendo en un símbolo del consumismo desmesurado, ha ido generando desde hace un tiempo grandes cantidades de residuos, más emisiones de efecto invernadero y un uso excesivo de recursos naturales. Es decir, un daño muchas veces irreparable en el medioambiente que afecta a la sociedad de hoy y a las próximas generaciones. No obstante, lo que sí estamos a tiempo de hacer es invitar a pensar y reflexionar detenidamente sobre el consumo responsable, ese que se hace bajo una reflexión previa que parte de la necesidad y no de la compulsividad.

Y aunque muchas veces nos cueste ver la luz entre tanta oscuridad, hay datos positivos que nos invitan a confiar en que una transformación es posible. De hecho, según un estudio realizado para Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes, arroja que casi el 60% de los españoles consideran que comprar ropa de temporada y renovar el teléfono móvil son unos de los comportamientos que más impacto causan en el medioambiente, siendo los jóvenes de entre 18 y 34 años los que dicen sentirse más concienciados con esta problemática. En este sentido, ya podemos identificar que es la educación de los jóvenes y los niños una de las claves para generar un cambio que permita avanzar hacia una economía circular que gire en torno a la reducción, reutilización y el reciclaje.

Cada vez son más, y más valiosas, las iniciativas que, desde todos los sectores, ponen el foco en la concienciación a través de la educación ambiental. Desde personas que se hacen con objetos de todo tipo de segunda mano para darles una nueva vida, hasta marcas que no se suben a la ola del consumismo y apuestan por productos duraderos. Todos estos gestos contribuyen a que se generen hábitos respetuosos con el entorno con los que poder avanzar para que acciones como el consumo, independientemente de la temporada del año, sea moderado y acorde a las necesidades de cada individuo. Porque, no cabe duda, de que solo a través de la educación podremos avanzar hacia un futuro en el que la sociedad cambie el negro por el verde en el último viernes de noviembre. Hasta entonces, debemos seguir. Nos queda camino por recorrer, pero tenemos claro el objetivo: reflexionar antes de actuar y actuar para hacer posible el cambio. Hagamos que todos los días del año sean Green Friday.