Las cifras proporcionadas por los gestores del fútbol mundial marean, unos 17.000 millones de inversión por los organizadores, unos 85.000 millones de ingresos. A priori parece un negocio redondo.
Cuando se analiza con un poco de rigor, se puede constatar que la inversión acaba siendo mucho mayor, solo a modo de ejemplo se puede hablar del último Mundial, nada menos que 200.000 millones de unas infraestructuras construidas a toda prisa y, en la actualidad, infrautilizadas.
En el caso de la Copa del Mundo 2026, la suerte es que gran parte de los estadios ya estaban. La mayor inversión en infraestructuras corresponde a Estados Unidos cuyos estadios se dedicaban fundamentalmente al otro fútbol. Se calcula que la inversión del país de las barras y estrellas alcanzará los 12.000 millones.
El tema es que minusvaloran los otros costes, los servicios públicos reforzados durante el evento, el despliegue de seguridad, la saturación masiva. Todo eso, normalmente no se cuenta, pero existe.
En este caso, México tiene que hacer un esfuerzo enorme, los disturbios recientes en zonas mundialistas como Guadalajara van a poner el foco en la organización mexicana. Esto es otro tema, sí, el país gana en imagen externa, pero hay que decir que puede ser para bien o para mal. El caso de Marruecos y su organización reciente de la Copa Africa es un ejemplo notorio.
Los precios de las entradas ya rondan los 4.000 euros de media para semifinales, y los hoteles se han disparado. Seguro que algunas cadenas hoteleras harán su agosto anticipado, eso es también un efecto indirecto. Hay más turistas sí, claro, pero también hay un efecto evidente de expulsión de turistas por los precios o por huir de las multitudes que estos eventos concitan.
¿Quién debe meterse en semejante fregado? Aquellos países con una posición media o débil en el mercado turístico, que necesiten un impulso. Creo que en este caso de 2026 ni México, ni EEUU van a ganar gran cosa de cara a recibir más turistas a futuro. Tal vez Canada que tiene un turismo más de nicho y no tan masivo puede conseguir afianzar su imagen y ganar algo de cuota.
Si me preguntan, creo que España tampoco ganará gran cosa organizando el mundial 2030, estamos ya entre el primer y tercer puesto mundial en receptor de turistas internacionales y cerca del punto de saturación. En el 2030 se juega más Marruecos que nosotros.
En suma, el negocio de los Mundiales no es para los países que los organizan, habitualmente es para los organismos gestores que venden los derechos de emisión y los patrocinios principales.









