El Banco de España mantiene el crecimiento en el 2,3 % y eleva la inflación

El organismo conserva sus previsiones de avance del PIB para 2026 y 2027, pero revisa al alza los precios por el encarecimiento energético y advierte de riesgos fiscales, presión en defensa, vivienda y productividad.

Actualidad | Destacado | Finanzas | 18/06/2026

El Banco de España ha mantenido sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto español para 2026 y 2027 en el 2,3% y el 1,7%, respectivamente. Sin embargo, ha elevado seis décimas su estimación de inflación para este año, hasta el 3,6%, y una décima la del próximo ejercicio, hasta el 2,6%.

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha señalado en el informe anual de la institución que, pese al entorno internacional de elevada incertidumbre, la economía española ha mantenido una notable resiliencia.

“El dinamismo del empleo y los flujos migratorios, junto con la ausencia de desequilibrios macrofinancieros, caracterizan el actual ciclo expansivo”, ha apuntado Escrivá con motivo de la publicación del informe, difundido junto a las proyecciones trimestrales para la economía española.

La economía mantuvo un ritmo sólido de crecimiento en el primer trimestre de 2026, con un avance del 0,6%, aunque ya evidenció signos de desaceleración. De cara al segundo trimestre, los modelos de previsión del Banco de España apuntan a que el PIB podría crecer entre un 0,5% y un 0,6% respecto al primer trimestre.

Mismas previsiones de PIB, pero con cambios internos

Para 2026 y 2027, el Banco de España proyecta que la actividad económica crecerá un 2,3% y un 1,7%, respectivamente, las mismas tasas previstas en marzo.

El organismo advierte, no obstante, de que la ausencia de cambios en las cifras finales enmascara modificaciones en los factores que explican este crecimiento, ya que distintos elementos se compensan entre sí.

Por un lado, el deterioro del contexto internacional implicaría un menor ritmo de avance de la actividad en ambos años. Por otro, este impacto adverso se vería contrarrestado en 2026 por una evolución de la actividad en el segundo trimestre algo mejor de la prevista en marzo y, en 2027, por un mayor crecimiento de la población.

Este último factor responde a la actualización de los supuestos demográficos a lo largo del horizonte de proyección, que incorporan una previsión de flujos migratorios más elevada que la contemplada anteriormente.

Peores perspectivas para la inflación

Tras el repunte de la tasa de inflación en los últimos meses, desde el 2,5% registrado en febrero hasta el 3,6% de mayo, el Banco de España ha decidido revisar al alza sus proyecciones de precios.

El organismo prevé ahora una inflación del 3,6% en 2026, seis décimas más que en marzo, y del 2,6% en 2027, una décima por encima de su anterior estimación.

El aumento previsto para 2026 se debe principalmente a la revisión al alza de los supuestos sobre precios de la energía, así como a mayores precios de los bienes industriales no energéticos y de los servicios.

El Banco de España señala que este escenario se produce en un contexto de traslación parcial del encarecimiento de los inputs energéticos a la inflación subyacente, cuya estimación para este año se eleva medio punto, hasta el 3,2%.

Para 2027, la menor revisión al alza de la inflación responde a una caída de los precios energéticos más pronunciada que la contemplada en marzo. Esta disminución compensa parcialmente una mayor inflación subyacente prevista para ese ejercicio, también situada en el 3,2%.

El paro sigue bajando, aunque algo menos de lo previsto

El Banco de España anticipa que la resiliencia del mercado laboral, el dinamismo de la actividad y los flujos migratorios sostendrán un ritmo robusto de creación de empleo, aunque dentro de una senda de moderación.

El empleo crecería un 2,2% en 2026 y un 1,5% en 2027, según las nuevas proyecciones del organismo.

La tasa de paro descendería desde el 10,5% registrado en 2025 hasta el 10% en 2026, una décima más de lo previsto en marzo, y hasta el 9,8% en 2027.

Según el Banco de España, la tasa de desempleo prevista para 2027 se situaría dos décimas por encima de la anticipada en marzo como resultado del aumento de la población activa derivado de las nuevas proyecciones demográficas.

Déficit, deuda y credibilidad fiscal

En el ámbito del sector público, el Banco de España prevé que el déficit se sitúe en el 2,4% del PIB en 2026, el mismo nivel que en 2025, pero una décima más que en las previsiones anteriores por una mayor estimación del impacto de los gastos extraordinarios. En 2027, el déficit se situaría en el 2,3% del PIB.

El organismo advierte de que el crecimiento del gasto neto superaría los límites establecidos en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo en ambos ejercicios. No obstante, dada la solicitud de activación de la cláusula de escape asociada al incremento del gasto en defensa, no sería necesario adoptar nuevas medidas para cumplir con el plan hasta 2027.

En 2027, las administraciones públicas tendrán que afrontar el mayor crecimiento de varias partidas de gasto, como los salarios públicos o las prestaciones sociales por la subida del IPC de este año, con un margen de flexibilidad agotado.

El Banco de España ha criticado que el Informe de Progreso Anual 2026 del Gobierno no contiene ningún anuncio de nuevas medidas que permitan sustentar el cumplimiento de los objetivos del plan fiscal para estos años, lo que, a su juicio, le resta credibilidad y mantiene la incertidumbre sobre la situación de las finanzas públicas en España.

Por su parte, la deuda pública se reduciría hasta el 98,9% del PIB en 2026 y el 97,9% en 2027, tres y dos décimas menos de lo previsto en marzo, respectivamente, como consecuencia de la revisión al alza del crecimiento del PIB nominal.

El organismo alerta, no obstante, de que, en ausencia de una estrategia fiscal de medio plazo, resulta incierto cómo se financiarán las nuevas presiones de gasto surgidas tras las tensiones geopolíticas, especialmente las vinculadas a defensa, y qué efecto tendrán sobre la dinámica de la deuda pública.

Inmigración, vivienda y productividad

Según el Banco de España, la inmigración ha contribuido de manera relevante al reciente dinamismo de la economía española, aunque la estimación de su impacto agregado es compleja y requeriría una visión de equilibrio general.

Una aproximación indica que, entre 2022 y 2025, la población inmigrante habría explicado en torno a la mitad del avance observado en el PIB, con 1,7 puntos porcentuales, y algo más de dos tercios del incremento del empleo. En términos de PIB per cápita, la inmigración habría aportado medio punto al crecimiento medio anual, situado en el 2,7%.

El organismo explica que los intensos flujos migratorios recibidos no habrían drenado las oportunidades laborales de los trabajadores nativos, aunque sí habrían favorecido una reasignación sectorial del empleo nacional. En particular, los nativos tienden a reducir su peso relativo en la agricultura, la industria y la construcción, y a concentrarse progresivamente en ramas del sector servicios.

El gobernador del Banco de España ha advertido de que la buena evolución económica no puede ocultar vulnerabilidades relevantes, como la evolución de los precios, la contribución negativa del sector exterior o los elevados niveles de deuda.

Estos factores limitan el margen de maniobra para afrontar las crecientes necesidades de gasto público asociadas al envejecimiento poblacional, la digitalización de la economía, la transición climática o los nuevos compromisos de gasto en defensa.

Escrivá ha señalado además dos desafíos estructurales para la economía española: el mercado de la vivienda y la productividad como palanca del dinamismo empresarial.