Joaquín Mouriz, Presidente de Dircom
Joaquín Mouriz Costa es director de marca, comunicación y experiencia cliente en BNP Paribas Personal Finance en España. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, amplió su formación en UCLA (Universidad de California Los Ángeles), cursó un MBA en la Escuela Europea de Negocios, actualizando posteriormente su formación en instituciones como el ICADE-ICAI y la Deusto Business School. Con treinta y cinco años de experiencia profesional en el periodismo, la docencia y la comunicación corporativa, es, desde el pasado mes de marzo, presidente de Dircom, Asociación de Directivos de Comunicación.
Llega a la presidencia de Dircom para el periodo 2026-2030 con un programa que habla de “reconectar, transformar y liderar”. ¿Cuál diría que es el principal cambio que necesita hoy la asociación para ganar más influencia dentro del mundo empresarial?
Dircom necesita reforzar su capacidad de conexión con los espacios donde hoy se toman las grandes decisiones empresariales. La comunicación ya no puede estar en la periferia de la estrategia; debe estar en el centro, porque afecta directamente a la confianza, la reputación, la licencia social para operar y, por tanto, al negocio.
Cuando hablamos de “reconectar, transformar y liderar”, hablamos precisamente de eso: de una asociación más próxima a sus socios, que les ofrece un servicio de aportación de valor real, una asociación más conectada con los CEOs y los consejos de administración, y más capaz de defender que la comunicación es una función directiva imprescindible para competir en un entorno complejo.
Su candidatura plantea una revisión de la gobernanza, los estatutos y el modelo asociativo. ¿Qué debe cambiar en Dircom para ser una organización más participativa, ágil y útil para sus socios?
Creo que Dircom debe ser más permeable y más participativa. Una asociación no puede funcionar únicamente de arriba abajo. Necesitamos más escucha, más conversación y más capacidad de incorporar sensibilidades distintas dentro de la profesión.
Y también más agilidad. Los retos cambian demasiado rápido como para responder con estructuras pensadas para otro momento. La revisión del modelo asociativo no es un ejercicio administrativo; es una oportunidad para adaptar Dircom a la realidad actual de los profesionales y de las empresas.
En su programa defiende que la comunicación debe ser entendida como estrategia y negocio. ¿Cree que las compañías españolas han incorporado ya al dircom en los órganos reales de decisión o todavía queda camino por recorrer?
Se ha avanzado, sin duda. Hoy nadie discute que la reputación o la confianza tienen impacto directo en el negocio. Ahora bien, ¿está el dircom siempre donde se toman las decisiones importantes? Sinceramente, todavía nos queda recorrido.
En muchas organizaciones seguimos llegando después, cuando la decisión ya está tomada y lo que se espera de nosotros es únicamente capacidad de explicación. Y la comunicación aporta mucho más que eso: aporta contexto, anticipación, lectura social y visión estratégica. Ese sigue siendo uno de los grandes retos pendientes de la profesión.
La inteligencia artificial, la desinformación y la gestión de la reputación están transformando la profesión. ¿Qué papel debe asumir Dircom para ayudar a los directivos de comunicación a afrontar este nuevo escenario?
La velocidad del cambio es enorme. La inteligencia artificial está redefiniendo procesos, canales y formas de relacionarnos, mientras la desinformación erosiona algo mucho más delicado: la confianza.
Dircom debe acompañar, orientar y generar criterio. Porque las herramientas evolucionan muy rápido, pero el juicio profesional, la ética y la responsabilidad siguen siendo insustituibles. En ese sentido, la asociación debe convertirse en un espacio de referencia para ayudar a los profesionales a entender estos cambios sin caer ni en el alarmismo ni en la ingenuidad tecnológica.
Una de sus prioridades es impulsar el talento, con iniciativas como el mentoring entre perfiles sénior y júnior, el mentoring inverso o una membresía joven. ¿Cómo se puede hacer más atractiva la profesión para las nuevas generaciones?
Soy un firme convencido de que tenemos que escuchar más y mejor a los jóvenes. En ese sentido, el mentoring inverso apunta en esa dirección. No siempre los mayores enseñamos a los jóvenes. En algunas cosas, nos dan cien vueltas.
Por otro lado, si queremos atraer talento joven, primero tenemos que explicar mejor qué significa realmente trabajar en comunicación. No hablamos solo de redes sociales o de contenidos. Hablamos de liderazgo, influencia, gestión del cambio y construcción de confianza. Todo eso hay que saber explicarlo bien en los foros adecuados: universidades, escuelas de negocios y otros ámbitos en los que la gente joven se mueve.
Al término de su mandato, en 2030, ¿qué indicadores le gustaría mirar para poder decir que Dircom es una asociación más influyente, más conectada y más relevante para la profesión?
Cuando hablamos de indicadores me gusta concretar mucho y proponer indicadores que se puedan medir, tangibles. En ese sentido, en 2030 me gustaría tener registrada una mayor participación de los socios en la Asociación, más presencia territorial, más jóvenes incorporándose, más dircoms en órganos de decisión y una voz más reconocida en el debate público y empresarial. Más presencia en medios y mayor conexión con el ámbito institucional y político.










