César del Valle, Director de AT Consulting en IDOM

¿Qué supone para IDOM trabajar de la mano del Club de Exportadores?

Trabajar con el Club de Exportadores supone, ante todo, formar parte de una comunidad que entiende la internacionalización no como una opción coyuntural, sino como una estrategia estructural de crecimiento y competitividad. Para IDOM, es un espacio de intercambio de conocimiento, experiencias y buenas prácticas entre empresas que operan en entornos complejos y muy diversos.

Además, el Club actúa como una voz cualificada ante las instituciones y contribuye a fortalecer el posicionamiento de la empresa española en el exterior. Compartimos esa vocación de largo plazo, basada en la excelencia técnica, la ética empresarial y la generación de valor sostenible en los países en los que trabajamos.

IDOM se encuentra en el proceso de lanzamiento de nuestra nueva estrategia 2026-2030, donde la multinacionalización/regionalización van a representar los principales objetivos de nuestro crecimiento a futuro.

Tras casi dos décadas en IDOM y con experiencia previa en el Banco Interamericano de Desarrollo y en la Embajada de España en México, ¿cómo ha evolucionado su visión sobre la internacionalización de la empresa española?

Mi visión ha evolucionado desde una concepción más institucional de la internacionalización hacia un enfoque mucho más estratégico e integrado en el negocio. La experiencia en organismos multilaterales y en la administración pública me permitió entender el papel de España en el contexto internacional, pero en IDOM he vivido de primera mano lo que significa competir, ejecutar y asumir riesgos en mercados muy exigentes.

Hoy tengo claro que la internacionalización exitosa no es exportar puntualmente, sino construir presencia local, relaciones de confianza y reputación técnica a largo plazo. La empresa española ha madurado enormemente en este sentido: es más profesional, más sofisticada y mucho más consciente de la necesidad de adaptar sus modelos de gestión, gobernanza y talento a contextos culturales muy distintos.

Las apuestas y los pasos a dar en este sentido son cada vez más decididos: pasamos de primeras etapas con más servicios de exportación en países con mayor afinidad cultural como Latam, a estar compitiendo de tú a tú en mercados más maduros con mayor competencia como Europa, Norteamérica, Australia y, por supuesto, Middle East. Además, casi un 50 % de los profesionales de IDOM son internacionales, siendo un número importante de ellos socios.

IDOM genera alrededor del 80 % de su facturación fuera de España. ¿Qué explica esa fuerte orientación exterior? ¿Qué supone operar con presencia estable en los cinco continentes en términos de gestión, cultura y control de riesgos?

La orientación exterior de IDOM responde a su propia naturaleza: somos una empresa intensiva en conocimiento, y ese conocimiento es altamente demandado en mercados internacionales que acometen proyectos de gran complejidad técnica. Desde nuestro origen tenemos claro que el crecimiento sostenible pasa por estar cerca de los clientes allí donde se toman las decisiones.

Operar en los cinco continentes exige un modelo de gestión muy sólido: estructuras con cierta autonomía, pero bien alineadas para garantizar un excelente servicio, una cultura corporativa fuerte y compartida, y sistemas robustos de control de riesgos técnicos y financieros. También implica una gran sensibilidad cultural y una apuesta clara por el talento local, combinado con equipos internacionales muy cohesionados.

IDOM exporta principalmente conocimiento y capacidad técnica. ¿Cómo se posiciona una firma española en proyectos de altísima complejidad internacional?

La clave está en la credibilidad. En proyectos de altísima complejidad, el mercado no busca únicamente precio, sino solvencia técnica, capacidad de integración y fiabilidad en la ejecución. IDOM se posiciona como un socio independiente, capaz de acompañar al cliente desde la estrategia hasta la implantación, integrando múltiples disciplinas bajo una visión común.

Nuestra ventaja competitiva es precisamente esa combinación de excelencia técnica, experiencia internacional y enfoque independiente. No vendemos productos cerrados, sino soluciones a medida, basadas en conocimiento profundo y en una relación de confianza a largo plazo con el cliente.

Por último, diría que ante todo somos una compañía flexible, que sabe adaptarse a necesidades cambiantes en mercados y proyectos. Esto es algo enormemente valorado por nuestros clientes, que ven en IDOM alguien que se mete en su piel.

En sectores como energía, infraestructuras críticas o tecnología avanzada, ¿están influyendo cada vez más factores políticos en la adjudicación de proyectos, por encima incluso de la excelencia técnica?

Sin duda, los factores geopolíticos y estratégicos tienen hoy un peso creciente, especialmente en sectores considerados críticos. Los clientes valoran cada vez más la fiabilidad institucional, el cumplimiento normativo, la capacidad de gestión del riesgo y la alineación con objetivos estratégicos nacionales o regionales.

Para empresas como IDOM, esto refuerza la necesidad de actuar con absoluta transparencia, independencia y rigor, y de entender bien el contexto político e institucional de cada mercado, sin perder el foco en la calidad técnica y en el cumplimiento de los más altos estándares profesionales.

Frente a competidores respaldados por grandes grupos o por apoyo estatal directo, ¿puede una firma independiente como IDOM mantener su posición global sin perder autonomía estratégica?

Precisamente la independencia es uno de nuestros principales activos. Nos permite tomar decisiones alineadas exclusivamente con criterios técnicos, éticos y de sostenibilidad a largo plazo. Aunque competir con grandes conglomerados requiere un esfuerzo adicional, también nos da una enorme flexibilidad y credibilidad ante clientes que valoran la objetividad y la ausencia de conflictos de interés.

Con la aceleración en la integración de la Inteligencia Artificial en los procesos de trabajo, ¿qué perfiles serán clave para competir en proyectos tecnológicos de frontera?

Los perfiles clave serán aquellos capaces de combinar conocimiento técnico profundo con visión sistémica y capacidad de integración. Más allá de especialistas en datos o algoritmos, necesitaremos ingenieros, consultores y arquitectos de soluciones que entiendan cómo aplicar la Inteligencia Artificial de forma responsable, segura y alineada con objetivos de negocio y sociales.

También será fundamental el talento con capacidad crítica: profesionales capaces de cuestionar, validar y supervisar las soluciones basadas en IA. En definitiva, perfiles híbridos, con una sólida base técnica, comprensión del contexto y un fuerte compromiso ético.