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Enrique Díaz-Álvarez

Chief Risk Officer de Ebury

La enorme sorpresa al alza de la inflación de enero de la eurozona preparó el terreno para el giro agresivo de Lagarde. Como es lógico, la moneda común se disparó inmediatamente después de la noticia. Al día siguiente, gracias a un buen informe de nóminas en EE.UU., un modesto repunte del dólar compensó parte de las pérdidas del billete verde, pero el dólar terminó la semana en la parte baja de la clasificación del G10. El euro se apreció con fuerza frente a las principales divisas, salvo la corona sueca.

La atención de los traders seguirá centrándose en los anuncios de los bancos centrales y los datos sobre la inflación, los dos factores que determinarán el mercado de divisas en el corto plazo. Esta semana todas las miradas están puestas en el informe de inflación de enero de Estados Unidos, en el que los analistas prevén un nuevo aumento hasta alcanzar un nuevo máximo de varias décadas. Las declaraciones de los miembros del BCE también estarán en el punto de mira, lo que podría impulsar aún más la subida del euro si se confirma el cambio hacia una postura más agresiva ocurrido en la reunión de la semana pasada.

EUR

La eurozona vivió una de las semanas más trascendentales en muchos meses. Comenzó con una enorme sorpresa al alza de la inflación y terminó con un giro de 180 grados sobre el tema por parte de la presidente Lagarde en la reunión de febrero del BCE. No sólo las compras de activos van a terminar antes de lo previsto, sino que Lagarde también abandonó por completo su promesa de esperar hasta 2023 para empezar a subir los tipos de interés. El Consejo está ahora «unánimemente» preocupado por la inflación y ve «riesgos al alza» en su trayectoria futura.

Aunque los tipos de interés del euro tuvieron un movimiento enorme al alza en respuesta, creemos que todavía hay oportunidades aquí: no estamos seguros de que el BCE pueda esperar hasta septiembre y esperamos que el euro se mantenga favorecido mientras los mercados siguen adaptándose al giro en la política del BCE.

USD

El dólar estadounidense se vio impulsado principalmente por los acontecimientos al otro lado del Atlántico, algo inusual en una semana en la que se publicó el informe de empleo. Sin embargo, el informe de nóminas pareció muy sólido a pesar de las distorsiones causadas por la variante ómicron, ya que mostró una fuerte creación de empleo, revisiones al alza en los datos de meses anteriores y un aumento de los salarios, aunque por ahora no lo suficiente como para seguir el ritmo del aumento de precios.

Está claro que EE.UU. prácticamente ha alcanzado el pleno empleo y las subidas de tipos de la Reserva Federal son la única herramienta disponible para tratar de controlar la presión sobre los precios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la política monetaria actúa con retardos «largos y variables», por lo que pensamos que los tipos de interés tienen un recorrido bastante largo antes de que se note su impacto en los precios.

GBP

El Banco de Inglaterra también dejó sorpresas de carácter hawkish, aunque dichas sorpresas quedaron eclipsadas por las del BCE inmediatamente después. Tal y como se esperaba, la subida de tipos de interés fue de 25 puntos básicos, pero una fuerte minoría estuvo a punto de forzar la primera subida de 50 puntos básicos desde 2004, perdiendo la votación únicamente por un voto (5 contra 4).

La libra esterlina se apreció frente al dólar estadounidense, pero tuvo problemas para resistir el giro agresivo del BCE y el enorme repunte del euro. La atención sobre la política del banco central continuará esta semana, con los discursos del economista jefe Pill (miércoles) y el gobernador Bailey (jueves). En general, las perspectivas de subidas agresivas y una cotización todavía barata son un buen augurio para la libra en 2022.