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Ulrike Kastens

Economist Europe para DWS

Tal y como se esperaba, la inflación en la eurozona ha aumentado por primera vez desde abril de 2023. El aumento del coste de vida se aceleró hasta un 2,9%, después del 2,4% registrado en noviembre. Esto se debe, principalmente, a los efectos base del año pasado. Los precios de la energía volvieron a registrar el mayor descenso, con una caída del 6,7% en diciembre. Asimismo, los precios de los alimentos continuaron reduciendo su subida el mes pasado en términos interanuales. Solamente subieron un 6,1%, tras el 6,9% de noviembre. Resulta alentador que no subieran más en comparación con el mes anterior. Junto con el menor aumento de los precios al productor, esto sugiere que lo peor de la tendencia de los precios de los alimentos debería haber quedado atrás.

La evolución de la inflación subyacente también es positiva. Bajó del 3,6% al 3,4% en diciembre. Aunque se debió al menor aumento de los precios de bienes de consumo duraderos. Los precios en este segmento aumentan ahora solamente un 2,5%. Por el contrario, los precios de los servicios se mantuvieron elevados en diciembre, en un 4%. Es probable que siga siendo el “estudiante” más problemático este año. Las encuestas muestran que las compañías siguen queriendo subir los precios, puesto que la presión de los costes continúa siendo elevada.

Dada la volatilidad de la inflación, en parte debida al aumento de los precios de la energía en Alemania, es demasiado pronto para declarar la victoria sobre la inflación. El mercado laboral continúa estable y los salarios y los costes laborales están aumentando. Esto no aboga a favor de rápidos recortes de los tipos de interés por parte del BCE.