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Blanca Ballester Casanella

Profesora de EAE Business School

Es una realidad que, en las últimas décadas, la incorporación de nuevas tecnologías en las empresas ha generado cambios que mejoran notablemente la productividad de los trabajadores. Pero, aunque los altos ejecutivos de las empresas también miran la evolución tecnológica con incertidumbre, por los posibles efectos adversos que puedan generar en el ámbito laboral, por lo general, consideran que la inteligencia artificial podría suponer un aumento de la producción y de ingresos a corto y largo plazo, motivo por el cual, muchos de estos empresarios cuentan ya con equipos centrados en explorar su desarrollo.

La inteligencia artificial lleva tiempo relacionándose con la innovación dentro de las empresas y por ello podemos afirmar, que en número de empresas que hacen uso de ella ha ido creciendo de forma continuada. Y es que la inteligencia artificial, gracias a que parte siempre de algoritmos y paradigmas de naturaleza humana, nos permite reconocerla como una tecnología desarrollada con la capacidad de simular el procesamiento del cerebro humano con máquinas y sistemas informáticos, aprovechando las posibilidades y mejoras que la tecnología ofrece. Por todo ello, facilita el trabajo, impulsa productos y simplifica procesos y múltiples tareas.

Nos encontramos en un momento en el que la tecnología está creciendo a una velocidad no antes imaginable, de hecho, se espera que en los próximos cinco años evolucione de forma exponencial. 

Las potenciales aplicaciones empresariales de la Inteligencia Artificial son pues asombrosas, pero también es cierto que genera mucha preocupación, encajar dichos avances con los derechos de los trabajadores ya que pueden verse afectados por dicha evolución tecnológica. Sin perjuicio de los problemas que las nuevas tecnologías generan en los derechos fundamentales de los empleados tales como el derecho a la intimidad o al secreto de las comunicaciones, entre otros, que han obligado a contemplar procedimientos establecidos para la vigilancia y control del uso de los medios informáticos puestos a disposición del trabajador, es cierto que sobre todo plantea el problema, de que dichos trabajadores acaben siendo prescindibles.

El cambio tecnológico está siendo considerado como una amenaza para el empleo, sobre todo cuando se trata de trabajadores cualificados que estén relacionados con las tareas de administración, producción, confección y reparación. Está comprobado que el uso de la Inteligencia Artificial y la robótica por parte de los empresarios, hace que muchos empleados teman perder su puesto, sin embargo, no todos esos puestos se pueden automatizar.
Cuando se trata de realizar funciones que requieren iniciativa, empatía, resolución de problemas y liderazgo, la inteligencia artificial no puede reemplazar a ese profesional.

Pero ello considero, que las compañías, no solo deben integrar nuevas herramientas con las que dar soporte y facilitar ciertas tareas, sino que deben ver la automatización de procesos en su conjunto, como parte de la estrategia de negocio. Además, la propia evolución de inteligencia artificial, la globalización y la competitividad, obligan al sector empresarial a tener que renovarse continuamente y a llevar a cabo lo que conocemos como transformación digital para seguir así creciendo y ser competitivo en cualquier sector. Por tanto, la transformación digital es necesaria para conseguir el éxito en el ámbito donde el empresario este focalizando su producción y su actividad.

La capacidad de identificar tendencias de innovación es básica para las empresas, si no quieren ver como se quedan atrás a nivel competitivo.  Todo ello, no solo les permite mantenerse a la vanguardia, sino que además constituye una ocasión para acceder a nuevos mercados, a la vez que les sirve para crear nuevos productos y servicios.

Sin embargo, las nuevas tendencias en tecnología no siempre pueden ser fáciles de reconocer, porque a menudo van apareciendo de forma progresiva a la vez que rápida, por esta razón, es fundamental estar al día, detectar estos avances tecnológicos y no escatimar en el coste que supone, no sólo estar al día de dicha información, sino también para implementarla en los procesos de producción.