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Enrique Díaz-Álvarez

Chief Risk Officer de Ebury

Los mercados de valores y los activos de riesgo registraron movimientos impresionantes la semana pasada en general, descontando el impacto de la invasión rusa de Ucrania y tratando la agresividad de la Fed como un caso de «comprar con el rumor, vender con la noticia». Como ejemplo del optimismo que invade los mercados financieros, los índices bursátiles europeos cerraron la semana prácticamente al nivel en el que se encontraban el día que comenzó la invasión. En el mercado de divisas, la corona sueca fue la divisa con mejor desempeño durante la semana, mientras que el yen japonés, un valor de refugio, se situó al final de la clasificación del G10. Las divisas de los mercados emergentes siguen registrando ganancias, y las divisas latinoamericanas se benefician especialmente de sus economías exportadoras de materias primas y de la distancia que les separa de la guerra. Observamos que nuestra divisa favorita, el real brasileño, encabeza las tablas de rendimiento entre las principales divisas en lo que va de año, con una subida de más del 10% frente al dólar.

Esta semana, la atención se centrará en la publicación de los índices de actividad empresarial de la eurozona y del Reino Unido (ahora renombrados como S&P) el jueves. Son los primeros que reflejan el impacto de la invasión de Ucrania, por lo que la incertidumbre es inusualmente alta, pero el consenso del mercado espera un retroceso hacia niveles todavía muy expansivos. Aparte de eso, está previsto que esta semana hablen nada menos que seis funcionarios de la Reserva Federal. Esperamos que aclaren el calendario y el alcance de las subidas en lo que parece un ciclo de endurecimiento muy adelantado en los Estados Unidos, aunque hasta ahora el dólar no se ha beneficiado de los comunicados agresivos de la Fed de la semana pasada.

EUR

Una semana tranquila en la Eurozona, con sólo un informe retrasado sobre la producción industrial de enero, y una caída masiva, aunque esperada, de las expectativas de los inversores sobre el crecimiento futuro tras el shock de la invasión rusa. Este último índice no ha sido especialmente útil para predecir el crecimiento en los últimos tiempos, pero cabe destacarlo. La moneda común tuvo una semana volátil, pero consiguió remontar y terminar sólidamente por encima del nivel de 1,10 frente al dólar estadounidense. Está previsto que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el economista jefe, Philip Lane, hablen esta semana, pero el acontecimiento principal será la publicación de las cifras de los PMIs de marzo, un primer vistazo al impacto estanflacionista de la guerra en la economía europea.

USD

La Reserva Federal validó las expectativas sobre una subida de tipos en todas las reuniones que quedan en 2022. Sus previsiones a largo plazo fueron más pesimistas, pero dado su historial de previsiones, no daríamos demasiada importancia a las mismas. El hecho de que el dólar no haya subido tras la reunión se debe a dos factores. En primer lugar, el aumento general del apetito por el riesgo, que perjudicó al dólar, ya que ha actuado como refugio seguro desde que comenzó la invasión de Ucrania. En segundo lugar, la sensación de los mercados de que en los niveles actuales ya hay mucho descontado en el precio, y que las subidas pueden ser limitadas a partir de aquí. Esta semana deberíamos ver alguna aclaración sobre cuál de estos factores es el que domina.

GBP

El Banco de Inglaterra volvió a despistar a los mercados en su reunión de marzo del pasado jueves. Aunque subió los tipos como se esperaba, hubo una disidencia dovish y la declaración fue revisada en una dirección decididamente moderada. No reaccionaríamos de forma exagerada a este cambio, ya que las comunicaciones del Comité de Política Monetaria han sido bastante erráticas durante este ciclo de endurecimiento, pero justifica la revisión a la baja de parte de nuestro optimismo sobre la libra esterlina. Esperamos otro informe de inflación fuerte en el Reino Unido el miércoles, con nuevos máximos de 30 años tanto en la cifra principal como en la subyacente, lo que debería desconcertar aún más a los traders sobre el aparente giro dovish del Banco de Inglaterra la semana pasada.