Bruselas advierte de que la relación comercial con China “no es sostenible”

La Comisión Europea reclama una respuesta más contundente para reorientar los vínculos económicos con Pekín sin romper el diálogo con un socio que considera fundamental.

Actualidad | 01/06/2026

La Comisión Europea considera que el estado actual de las relaciones comerciales y de inversión entre la Unión Europea y China “no es sostenible” y defiende la necesidad de articular una respuesta más contundente y coherente ante los desequilibrios acumulados en los últimos años.

El análisis se produjo durante una reunión extraordinaria del Colegio de Comisarios convocada por la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, para examinar las oportunidades y los retos que plantea la relación con el gigante asiático.

El debate llega en un contexto marcado por las tensiones en torno a los subsidios ilegales de Pekín a empresas chinas, la sobreproducción industrial y el impacto de estas prácticas sobre sectores estratégicos europeos.

Bruselas quiere reducir riesgos sin romper la relación

Fuentes comunitarias han señalado que los intereses económicos y de seguridad están cada vez más conectados, lo que exige una posición europea “más contundente y robusta”.

Pese a este diagnóstico, la Comisión Europea mantiene que China sigue siendo un “socio fundamental” para la Unión Europea y que el compromiso y el diálogo deberán continuar.

El objetivo de Bruselas pasa por construir un marco que reduzca los riesgos en la relación con Pekín, pero sin derivar hacia una ruptura comercial o política.

El debate anticipa tensiones dentro de la propia UE

La discusión de los comisarios servirá para alimentar las conversaciones que se celebrarán en las próximas semanas en el marco del G7 y en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea prevista para los días 18 y 19 de junio en Bruselas.

En esa cita se espera que afloren las diferencias entre los Estados miembros. Países como Francia e Italia defienden endurecer las contramedidas comerciales frente a China, mientras que Alemania o España apuestan por una estrategia más medida para evitar riesgos sobre inversiones y relaciones económicas clave.

La Comisión trata así de buscar un equilibrio entre la protección de sectores europeos sensibles y la necesidad de mantener abiertas las vías de cooperación con Pekín.

La siderurgia, uno de los principales frentes abiertos

Uno de los grandes puntos de fricción entre Bruselas y Pekín es la protección de la siderurgia europea frente a la sobreproducción global, atribuida en gran medida a los productores chinos.

La Unión Europea trabaja en un marco que permitirá reducir de forma drástica el volumen de acero que puede entrar sin arancel en el mercado común y elevar hasta el 50% los gravámenes para las importaciones que superen ese límite.

China aseguró esta semana que negocia con los europeos una solución en el marco de la Organización Mundial del Comercio para evitar estas restricciones, aunque Bruselas no ha confirmado esos contactos de forma específica y se ha limitado a señalar que mantiene conversaciones con otros socios dentro del organismo multilateral.

Pekín amenaza con responder a nuevas restricciones

Antes del debate celebrado en Bruselas, el Gobierno chino advirtió de que cualquier medida discriminatoria impuesta por la Unión Europea contra compañías o productos chinos recibirá una respuesta.

Un portavoz del Ministerio económico chino señaló que Pekín adoptará contramedidas para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos si considera que Bruselas aplica restricciones injustificadas.

La advertencia eleva la presión sobre la Comisión Europea, que busca redefinir su estrategia comercial con China en un momento de creciente rivalidad industrial, tensiones geopolíticas y debate interno sobre el grado de firmeza que debe adoptar el bloque.