El absentismo laboral marca un máximo histórico en España y cuesta 59.109 millones

La tasa se situó en el 7,6% de las horas pactadas en 2025, impulsada por la incapacidad temporal, que representa cerca del 78% de todo el absentismo del país.

Empresa | 15/07/2026

El absentismo laboral alcanzó en España su máximo histórico en 2025, al situarse en el 7,6% de las horas pactadas.

Este nivel generó un coste récord de 59.109 millones de euros para la economía nacional, un 11,7% más que el año anterior, según el XV Informe Anual Adecco sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo, publicado por The Adecco Group Institute.

El análisis atribuye esta subida principalmente al comportamiento de la incapacidad temporal, que representa cerca del 78% de todo el absentismo en España.

Este componente también alcanzó en 2025 su propio máximo histórico, con una tasa del 5,95%.

El coste total de la incapacidad temporal para la economía española casi duplica los 30.171 millones registrados en 2019, como consecuencia tanto del aumento de la tasa como del encarecimiento del coste laboral.

País Vasco, Canarias y Cantabria lideran el absentismo

Por comunidades autónomas, País Vasco, Canarias y Cantabria se situaron a la cabeza del absentismo nacional durante 2025, todas ellas con una tasa media del 9,6%.

Dentro de este grupo, Cantabria registró el mayor incremento interanual, con un alza de 1,3 puntos porcentuales.

Le siguieron Canarias, con 0,6 puntos más, y País Vasco, con una subida de 0,2 puntos.

En el extremo opuesto, Baleares repitió como la comunidad autónoma con menor absentismo laboral, con una tasa del 6,2%, tres décimas más que el año anterior.

Le siguieron la Comunidad de Madrid, con una tasa del 6,6% y un aumento de 0,3 puntos, y La Rioja, con un 6,7% y una caída de 0,3 puntos.

El estudio analiza por primera vez el impacto del absentismo en términos de coste económico directo por regiones.

En este ámbito, las comunidades donde el absentismo tiene un mayor impacto económico son Cataluña, con 11.557 millones de euros; la Comunidad de Madrid, con 10.290 millones; y Andalucía, con 7.410 millones.

Por el contrario, los menores costes se registran en La Rioja, con 332 millones de euros; Cantabria, con 838 millones; y Extremadura, con 839 millones.

El sector servicios soporta el mayor coste

Por sectores productivos, la industria se situó a la cabeza en tasa de absentismo, con una media del 8,18%.

Le siguieron los servicios, con un 7,62%, y la construcción, con un 6,25%.

Sin embargo, el sector servicios concentró el mayor impacto económico, con un coste de 45.096,1 millones de euros, un 13,12% más.

La industria supuso un coste de 11.087,9 millones, un 16,21% más, mientras que la construcción alcanzó los 2.924,6 millones, con un incremento del 11,04%.

En el conjunto nacional, el coste del absentismo ascendió a 59.108,6 millones de euros, un 11,67% más que el año anterior.

Por divisiones de actividad, la tasa más elevada se registró en actividades postales y de correos, con un 13%.

A continuación se situaron servicios de edificios y jardinería, con un 12,5%, y actividades de juego y apuestas, con un 12,2%.

En el lado opuesto, las menores tasas se dieron en actividades relacionadas con el empleo, con un 3%, y en actividades jurídicas y de contabilidad, con un 3,7%.

Un fenómeno estructural

El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, ha señalado que el absentismo exige “mirar más allá de las bajas”.

Según el directivo, el fenómeno está motivado por causas profundas como el envejecimiento de la población activa, que considera “algo estructural y no coyuntural”, el cuidado reactivo y no preventivo de la salud mental, la saturación sanitaria que alarga los procesos, la exigencia física de ciertos sectores y una coordinación “insuficiente” entre sistema sanitario, mutuas y empresas.

Arcas ha advertido además de que esta tasa es fruto de una “interacción compleja” de factores.

Por ello, reducirla de forma sostenible para mejorar la productividad exigirá “un enfoque integral”.

A su juicio, este enfoque debe incluir reformas en la gestión de los servicios públicos de salud, una mayor coordinación institucional y una apuesta decidida por la prevención y la salud laboral.

Las bajas por salud mental se duplican en cinco años

La salud mental se consolida como uno de los grandes vectores del absentismo.

Según el informe, es la segunda causa de baja por número de episodios y la primera por duración media.

Estas bajas han crecido un 111% en cinco años.

El documento advierte además de que las bajas por trastorno mental duran, de media, “entre dos y cuatro veces más que una baja por causa física”.

Esta mayor duración eleva la probabilidad de cronificación del proceso.

El estudio también destaca el crecimiento del burnout como fenómeno de estrés crónico.

Este problema gana peso en un momento de transformación digital marcado por la implantación de la inteligencia artificial.

El informe apunta que la tecnología puede ayudar, pero también “generar nuevos factores de presión si se implanta sin acompañamiento, formación y una gestión adecuada del cambio”.

Asimismo, el documento alerta sobre el presentismo, una situación en la que el empleado acude a trabajar pero rinde por debajo de su capacidad por un problema físico o psicológico.

En este contexto, el informe sitúa la prevención, la detección temprana, el acompañamiento en la reincorporación y la gestión de los riesgos psicosociales como elementos clave para abordar el fenómeno.

La tasa se mantiene en el 7,6% al inicio de 2026

Respecto a la evolución reciente, el estudio aporta un avance correspondiente al primer trimestre de 2026.

Las estimaciones sitúan la tasa previsible de absentismo en España de nuevo en el 7,6%.

De esta forma, el indicador disminuiría 0,2 puntos respecto al trimestre anterior, pero aumentaría otros 0,2 puntos frente al mismo periodo del año anterior.

El estudio recoge también novedades legales como la Ley 2/2025, que elimina la extinción automática del contrato por incapacidad permanente y refuerza la necesidad de analizar cada caso desde la adaptación del puesto y la continuidad laboral.

A esta medida se suma el Convenio INSS-Ingesa 2025-2028, orientado a reforzar el control y seguimiento de las bajas de incapacidad temporal ante los máximos históricos registrados.