La eurozona cae un 0,2 % por el desplome de Irlanda

Eurostat revisa a la baja el dato del primer trimestre de 2026, que pasa de una expansión estimada del 0,1% a una contracción del 0,2%, arrastrado por el desplome del PIB de Irlanda.

Actualidad | Destacado | 05/06/2026

Union europea banderas

El producto interior bruto de la zona euro se contrajo un 0,2% en los tres primeros meses de 2026, un periodo que ya recoge el impacto inicial de la guerra en Oriente Próximo. El dato contrasta con el crecimiento del 0,2% registrado en el último trimestre de 2025 y supone una revisión a la baja respecto a la estimación anterior de Eurostat, que había calculado una expansión del 0,1%.

La caída del PIB de la eurozona es la primera desde finales de 2022, cuando la actividad retrocedió un 0,1%, y la más intensa desde el segundo trimestre de 2020, coincidiendo con el desplome provocado por los confinamientos durante la pandemia de Covid-19.

Para el conjunto de la Unión Europea, Eurostat también revisó a la baja su estimación anterior. El PIB de los Veintisiete cayó un 0,1% en el primer trimestre, frente al crecimiento del 0,2% registrado en los tres meses anteriores y por debajo de la expansión de dos décimas que se había calculado previamente.

En comparación con el mismo trimestre del año anterior, el PIB ajustado estacionalmente aumentó un 0,3% en la zona euro y un 0,7% en la Unión Europea durante el primer trimestre de 2026.

Entre los países europeos, Dinamarca registró el mayor crecimiento trimestral, con un avance del 1,9%, seguida de Estonia y Malta, ambas con un aumento del 1,1%. En sentido contrario, se produjeron descensos en Irlanda, con un desplome del 12,1%; Lituania, con una caída del 0,3%; Suecia, con un retroceso del 0,2%; y Francia, con una bajada del 0,1%.

España volvió a liderar el crecimiento económico entre las grandes economías del bloque, con una expansión del 0,6% en el primer trimestre. El dato duplica los avances registrados por Alemania e Italia y contrasta con la contracción de Francia.

Fuera de Europa, el PIB de Estados Unidos aumentó un 0,4% respecto al trimestre anterior, después de crecer un 0,1% en el cuarto trimestre de 2025. En términos interanuales, la economía estadounidense avanzó un 2,6%.

El consumo sostiene parcialmente la actividad

Según los datos de Eurostat, el gasto de consumo final de los hogares tuvo una aportación positiva tanto en la zona euro como en la Unión Europea, con una contribución de una décima en ambos casos. El gasto de consumo gubernamental también contribuyó positivamente en la misma proporción en las dos áreas.

En cambio, la formación bruta de capital fijo tuvo un impacto negativo tanto en la eurozona como en la Unión Europea, con caídas de una décima porcentual en ambas regiones. La variación de existencias restó una décima al crecimiento de la zona euro y fue prácticamente nula en el conjunto de la UE.

La balanza comercial también pesó sobre la actividad. Las exportaciones menos las importaciones tuvieron una aportación negativa del 0,3% en la zona euro y del 0,2% en la Unión Europea.

La revisión se explica por el desplome irlandés

La revisión del dato de la eurozona, desde una expansión muy moderada del 0,1% hasta una contracción del 0,2%, obedece a la «asombrosa contracción del 12,1% en Irlanda», según Rory Fennessy, economista de Oxford Economics. El analista señala que, si se excluyera a Irlanda, la economía del bloque habría crecido un 0,3%.

Pese a ello, Fennessy advierte de que los indicadores recientes, tanto cualitativos como cuantitativos, «sugieren que lo peor del impacto en el crecimiento derivado de la actual crisis de oferta e inflación aún está por llegar».

El experto apunta que la actividad del primer trimestre pudo verse impulsada por la anticipación de inventarios por parte de las empresas ante la situación en Oriente Próximo. Sin embargo, el descenso generalizado de las ventas minoristas en abril apunta a que la fuerte caída de la confianza del consumidor ya está afectando al gasto.

Fennessy considera además poco probable que pueda mantenerse la reciente resiliencia de los datos manufactureros. A este deterioro se suma la expectativa de nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo, que se reunirá el próximo jueves.

Según el economista de Oxford Economics, estas subidas «añadirán una restricción adicional a un entorno crediticio ya de por sí poco favorable». El diagnóstico sitúa a la economía europea en un contexto de mayor fragilidad, con menor impulso del comercio exterior, debilidad de la inversión y un consumo condicionado por la pérdida de confianza.