Los fundadores de Anthropic blindan el control de la compañía antes de su salida a Bolsa
Los siete cofundadores de Anthropic reforzarán su control sobre la compañía de inteligencia artificial tras su salida a Bolsa mediante una estructura accionarial que les otorgará conjuntamente el 50,1 % del poder de voto.
Empresa | Tecnología | 28/10/2026

El folleto de la operación revela que Dario Amodei, Daniela Amodei, Tom Brown, Jack Clark, Jared Kaplan, Sam McCandlish y Christopher Olah recibirán una clase especial de acciones que permitirá al grupo mantener la influencia sobre las principales decisiones de la empresa incluso después de la incorporación de nuevos accionistas.
La estructura obligará a los futuros inversores a confiar en un núcleo fundador al que la documentación de la OPV define como “custodios de nuestra misión”, en una compañía que ha hecho de la seguridad y el desarrollo responsable de la inteligencia artificial uno de sus principales elementos diferenciales.
Una estructura para mantener el control tras la OPV
Los siete fundadores poseen aproximadamente el mismo número de acciones y mantienen actualmente cargos ejecutivos relevantes dentro de Anthropic.
Para articular su control, constituirán una sociedad denominada Founder LLC, que concentrará en la práctica los derechos necesarios para designar a tres miembros del consejo de administración.
Dentro de esta estructura, cada fundador dispondrá de un voto con el mismo peso y la mayoría será suficiente para aprobar la mayor parte de las decisiones.
Este poder de voto también les permitirá intervenir directamente en operaciones estratégicas de gran calado, como futuras adquisiciones.
A ello se suma la existencia del Long-Term Benefit Trust (LTBT), un fideicomiso independiente situado en la parte superior de la estructura de gobierno de Anthropic.
Este organismo puede elegir y destituir, por regla general, a cuatro de los siete miembros del consejo de administración. El control sobre el cuarto puesto, que puede resultar decisivo, está condicionado a que el comité de nombramientos del consejo, del que forma parte Daniela Amodei, respalde sus decisiones.
El LTBT no tiene, sin embargo, capacidad para destituir a Dario ni a Daniela Amodei del consejo.
De OpenAI a Anthropic
Los siete fundadores coincidieron previamente en OpenAI y abandonaron la organización en diciembre de 2020 para crear su propio laboratorio de inteligencia artificial.
La decisión respondió a una visión compartida sobre la rapidez con la que estaban evolucionando los sistemas de IA y sobre la necesidad de desarrollar mecanismos más estrictos para controlar su despliegue.
“Las cosas nunca volverán a estar tranquilas”, afirmó Dario Amodei durante una de las primeras reuniones de Anthropic.
La idea de crear una nueva organización surgió inicialmente de Jared Kaplan, amigo de Amodei desde la etapa universitaria.
Kaplan había trabajado junto a McCandlish y Amodei en OpenAI en las denominadas “leyes de escalado”, que analizan cómo aumentan las capacidades de los modelos conforme crecen los datos y la potencia de cálculo disponibles.
Esta línea de investigación ha acabado convirtiéndose en uno de los fundamentos del desarrollo actual de los grandes modelos de inteligencia artificial.
Daniela Amodei había trabajado en OpenAI en seguridad y políticas de IA, mientras que Jack Clark, antiguo periodista, desarrolló tareas relacionadas con políticas públicas y comunicación.
“Los siete sentíamos que teníamos nuestra propia visión, y queríamos llevarla a cabo a nuestra manera, en otro lugar, porque así había menos fricciones”, explicó Daniela Amodei.
Una empresa con misión de beneficio público
Antes de crear Anthropic, los fundadores llegaron a estudiar la posibilidad de constituir una organización inspirada en el CERN, el centro europeo de investigación en física.
Varios de ellos tenían reservas sobre la creación de una compañía con ánimo de lucro.
Finalmente, las enormes necesidades de capital necesarias para desarrollar modelos de inteligencia artificial les llevaron a optar por una sociedad de beneficio público, una figura empresarial que obliga a considerar el impacto sobre la sociedad además de la rentabilidad para los accionistas.
La cohesión entre los siete fundadores sigue siendo uno de los elementos centrales de la cultura interna de Anthropic.
“El equipo fundador de Anthropic posee una visión y una cultura increíblemente unificadas, algo poco común entre los laboratorios de IA de frontera”, señala Jenny Xiao, exinvestigadora de OpenAI y socia de Leonis Capital.
“Esto resulta muy tranquilizador para los inversores, ya que, aunque la empresa está bastante consolidada, la rotación en la cúpula directiva conlleva la pérdida de conocimiento institucional y perjudica la coherencia cultural”.
Fortunas de hasta 15.500 millones por fundador
El valor definitivo de las participaciones dependerá de la valoración que el mercado asigne a Anthropic durante su salida a Bolsa.
En la última ronda de financiación, celebrada en mayo y que valoró la empresa en 965.000 millones de dólares, la participación de cada uno de los siete cofundadores llegó a estar valorada en hasta 15.500 millones de dólares, unos 13.900 millones de euros.
Los siete han asumido el compromiso de donar el 80 % de su patrimonio a causas benéficas.
Dario y Daniela Amodei concentran la dirección de la empresa y se reparten las principales responsabilidades.
Dario define la visión estratégica y mantiene una fuerte implicación en investigación, mientras que Daniela dirige el funcionamiento diario de la compañía y supervisa al resto del equipo ejecutivo, las operaciones, la investigación, la ingeniería, las políticas y la comunicación.
Jack Clark ha asumido un papel especialmente visible en materia de política pública y divulgación, mientras que Christopher Olah dirige la investigación en interpretabilidad.
Tom Brown, responsable de computación, gestiona el acceso a capacidad de procesamiento y participó en la recomposición de las relaciones entre Anthropic y la Administración estadounidense tras las restricciones impuestas a determinados modelos de la compañía.
Benjamin Mann, responsable del trabajo experimental, fue la octava persona en incorporarse a Anthropic y suele ser considerado también cofundador, aunque no forma parte del grupo con derechos especiales de voto recogido en el folleto.
La unidad interna será clave para el futuro
La estructura diseñada otorga a los fundadores un amplio margen de control, pero también convierte la cohesión interna del grupo en un elemento decisivo para la futura gestión de la compañía.
“Es posible que compartan el compromiso con una IA segura, pero que, aun así, discrepen sobre cuándo lanzar un modelo, cuánto invertir o en qué mercados entrar”, señala Song Ma, profesor de finanzas y emprendimiento en la Yale School of Management.
“Dichas diferencias tendrían repercusiones tanto en la gestión como en el control. La forma en que estas personas aborden sus desacuerdos internos será fundamental a medida que las opiniones de la población general sobre la IA comiencen a divergir”.
La salida a Bolsa someterá así por primera vez la estructura de gobierno de Anthropic a la presión de los mercados públicos, manteniendo al mismo tiempo el control en manos del grupo fundador que abandonó OpenAI hace casi seis años para desarrollar una visión propia sobre el futuro de la inteligencia artificial.









