Marc Sarnito y Luis Miguel Real, fundadores de Arctempus
Arctempus nace de la integración de varias compañías con las que llevaban más de una década operando. ¿Por qué era el momento de reunir todo ese conocimiento bajo una única marca?
Marc Sarnito: Nuestra trayectoria como emprendedores sí comienza hace más de una década, aunque el proyecto inmobiliario que hoy conocemos como Arctempus nace en 2017.
Durante estos años hemos ido desarrollando capacidades y marcas diferentes para responder a necesidades concretas: inversión, residencial, arquitectura, diseño o explotación.
Con el tiempo nos dimos cuenta de que esas fronteras cada vez tenían menos sentido.
Una misma operación podía empezar identificando una oportunidad de inversión, continuar con la adquisición de un inmueble, seguir con el trabajo de arquitectura y diseño, pasar por la transformación del activo y terminar en su comercialización o explotación. Todo este proceso anteriormente pasaba por 4 compañías diferentes.
Llegó un momento en el que la realidad de nuestra compañía estaba mucho más integrada que la manera en la que la estábamos contando. Arctempus nace precisamente de esa evolución.
No lo entendemos simplemente como un cambio de nombre o un ejercicio de rebranding. Es una manera mucho más coherente de ordenar todo el conocimiento que hemos ido acumulando y de expresar una misma visión: utilizar la inversión, la arquitectura, el diseño, el residencial y el hospitality para mejorar la relación entre las personas, el espacio y el tiempo.
Por eso nuestra fórmula es VIDA = (ESPACIO + TIEMPO) × DISEÑO. El espacio y el tiempo son las variables sobre las que vivimos. El diseño es el criterio que puede multiplicar la calidad de esa experiencia.
Su modelo integra inversión, arquitectura, diseño, residencial y hospitality. ¿Qué ventajas aporta controlar todo el proceso frente a un promotor inmobiliario tradicional?
Luis Miguel Real: Para nosotros, la principal ventaja es la coherencia en la toma de decisiones.
Cuando cada fase pertenece a una estructura diferente, es muy fácil que cada equipo optimice exclusivamente su parte: uno compra, otro diseña, otro ejecuta y otro vende.
Nosotros intentamos que todas las decisiones respondan desde el principio a una misma pregunta: qué producto debemos crear y para quién lo estamos creando. Eso cambia por completo la manera en la que analizamos un activo.
La inversión no puede separarse de lo que arquitectónicamente puede llegar a ser esa vivienda. La arquitectura no puede separarse de cómo va a vivir el futuro propietario. Y el diseño tampoco puede separarse de la capacidad del producto para diferenciarse dentro del mercado.
Integrar todas estas capacidades tiene además otra ventaja muy importante: nos permite generar conocimiento acumulativo.
Lo que aprendemos durante la comercialización de una vivienda puede modificar decisiones del siguiente proyecto. Lo que detectamos durante una transformación puede influir en nuestros criterios de adquisición. Y aquello que aprendemos sobre el comportamiento del comprador puede trasladarse a nuevas decisiones de diseño.
Nuestro modelo ha evolucionado precisamente de esta manera: de una lógica más sencilla de adquirir, transformar y vender a una estructura integrada que conecta adquisición, rediseño, ejecución, explotación y comercialización.
Trabajan exclusivamente sobre viviendas en algunas de las mejores zonas de Madrid. ¿Cómo está evolucionando actualmente el mercado residencial prémium y qué busca el comprador de este tipo de inmuebles?
M.S:. Madrid está viviendo un momento especialmente fuerte dentro del residencial prime, pero creemos que lo más interesante no es únicamente la evolución de los precios, sino cómo se está sofisticando el mercado.
Los últimos datos disponibles sitúan el crecimiento del residencial prime de Madrid por encima del promedio de muchas de las principales ciudades internacionales. Al mismo tiempo, la oferta verdaderamente diferencial sigue siendo limitada frente a una demanda muy sólida.
Y eso está cambiando también al comprador. Hoy no basta con tener una buena dirección y utilizar buenos materiales.
El comprador prémium es cada vez más internacional, tiene mucha más información, compara mercados y espera un nivel de producto mucho más alto. Se fija en la arquitectura, la distribución, la entrada de luz, el bienestar, la privacidad, la tecnología, los servicios y, sobre todo, en que exista una verdadera coherencia entre todos esos elementos. Ese contexto favorece nuestra manera de entender el sector.
Cuanto más sofisticado es el comprador y más escasa es la oferta realmente diferencial, más importante se vuelve el diseño como elemento de valor.
Defienden que el diseño no es solo una cuestión estética, sino una herramienta para aumentar el valor de una vivienda. ¿Cómo se traduce esa filosofía en términos empresariales y de rentabilidad?
L.M.R: Lo primero es explicar qué entendemos nosotros por diseño. Para nosotros, diseño no significa decorar más ni utilizar necesariamente materiales más caros. Significa tomar mejores decisiones.
Puede significar cambiar una distribución para que una vivienda responda mejor a cómo se vive hoy. Puede significar aprovechar mejor la luz natural, eliminar metros de circulación que no aportan nada, mejorar la relación entre las zonas sociales y privadas, elegir materiales que envejezcan correctamente o integrar la tecnología de manera que esté presente sin invadir el espacio. Empresarialmente, todo eso se traduce en producto.
Y un producto mejor resuelto tiene más capacidad para diferenciarse, para generar deseo y para competir en un mercado en el que dos viviendas con una localización y una superficie similares pueden ofrecer experiencias completamente diferentes. Como dijimos antes, en nuestra fórmula el diseño es el multiplicador.
Ahora bien, también creemos que hay que ser rigurosos cuando hablamos de rentabilidad. Arctempus Capital publica actualmente una TIR neta media aproximada del 16,6% por activo y del 15,02% por vehículo, pero esos resultados corresponden al conjunto de nuestro modelo: adquisición, inversión, ejecución, producto y comercialización.
No sería correcto decir que un porcentaje concreto de esa rentabilidad corresponde exclusivamente al diseño porque no hemos aislado esa variable.
Creemos profundamente en su impacto económico, pero también creemos que una compañía debe diferenciar entre lo que sabe y lo que simplemente quiere creer.
Ambos proceden del emprendimiento, la tecnología y la creación de nuevos modelos de negocio. ¿Cómo se complementan sus perfiles al frente de Arctempus y hasta dónde quieren llevar la compañía en los próximos años?
M.S: Nos complementamos porque compartimos una misma forma de entender el emprendimiento, pero muchas veces llegamos a las decisiones desde ángulos diferentes.
En mi caso hay un componente muy marcado de análisis, estrategia, identificación de patrones, optimización de procesos y comprensión del comportamiento del mercado y del cliente. Buena parte de su trayectoria ha consistido precisamente en detectar oportunidades y convertirlas en estructuras capaces de crecer.
En el caso de Luis Miguel existe especialmente una visión ligada a cuestionar modelos tradicionales, utilizar la tecnología para transformarlos y convertir ideas en negocios y procesos escalables. Nuestra trayectoria ha pasado por proyectos tecnológicos, de ocio, movilidad, comunicación y posteriormente inmobiliarios.
Pero probablemente lo que más nos une es que ninguno de los dos llegó al sector inmobiliario desde una lógica puramente inmobiliaria. Y creemos que eso ha sido una ventaja. Nos permitió cuestionar muchas cosas que el sector daba por sentadas y trasladar aprendizajes procedentes de otros ámbitos. Tampoco vemos Arctempus como un proyecto terminado.
En el corto plazo queremos consolidar una marca residencial claramente reconocible y continuar aumentando la escala de nuestro modelo. Paralelamente, Arctempus Capital ya cuenta con una hoja de ruta pública que plantea superar los 1.000 millones de euros antes de 2030, continuar desarrollando tecnología propia para la valoración y operación de activos y explorar la aplicación de nuestra metodología en otros ámbitos.









