Los países emergentes de Asia —China, la India, Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam— siguen siendo el principal motor del crecimiento mundial, pese al impacto de la crisis energética y comercial. Su dinamismo se apoya en posiciones externas más sólidas, mercados internos más profundos y marcos normativos más robustos, aunque el dinamismo económico varía de forma significativa entre países, como recoge un reciente informe de Crédito y Caución.
Vietnam y la India encabezan el dinamismo regional, con previsiones de crecimiento de hasta el 8,3 % y el 6,7 % en 2026, respectivamente. En Vietnam, la evolución positiva de la economía se explica por un ciclo de inversión excepcionalmente sólido y por el empuje de las exportaciones de productos electrónicos. La India, por su parte, se beneficia de una demografía favorable, de la expansión de las redes logísticas y del apoyo político a la industria manufacturera de valor añadido, en un contexto en el que la digitalización gana cada vez más peso.
China mantiene un crecimiento robusto, con avances previstos del 4,8 % en 2026 y del 4,6 % en 2027. El impulso industrial continúa concentrado en la inteligencia artificial, la electrónica y la fabricación avanzada, mientras que el consumo de los hogares, la inversión privada y la demanda interna en su conjunto siguen mostrando debilidad.
Indonesia se mantiene como una de las economías más estables de la región. En cambio, Tailandia y Filipinas presentan perspectivas menos favorables por su mayor exposición a las perturbaciones energéticas y comerciales. Malasia, por último, se apoya principalmente en la fortaleza de las exportaciones, más que en una aceleración generalizada de la economía nacional.
El impacto de la crisis energética también es desigual entre los países emergentes de Asia. Las economías importadoras de energía —como la India, Tailandia, Filipinas y Vietnam— están más expuestas al encarecimiento de los combustibles. En el caso de la India, el principal riesgo es que el aumento de los precios de los carburantes y los alimentos avive las expectativas de inflación y limite el gasto de los hogares.
China, en cambio, se encuentra en mejor posición para absorber el impacto de la crisis gracias a la acumulación de amplias reservas estratégicas y comerciales de combustible. El país ha diversificado sus proveedores de energía, ha ampliado el acceso a flujos de crudo ruso con descuento y a otras fuentes alternativas, y ha acelerado la transición hacia la electricidad, el carbón y las energías renovables. Todo ello refuerza su papel central tanto en el comercio regional como en la transición energética mundial.
En conjunto, el informe de la aseguradora de crédito subraya que los países con una demanda interna sólida, políticas creíbles e instituciones eficaces están mejor preparados para resistir las perturbaciones externas. Por el contrario, las economías más expuestas a la inflación, la deuda, la incertidumbre política o la debilidad de la confianza siguen siendo más vulnerables.