Lagarde defiende la subida de tipos del BCE y apuesta por una respuesta «mesurada»

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha defendido ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo la subida de los tipos de interés aprobada en septiembre y ha señalado que una "respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control". El BCE elevó sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos en su reunión de septiembre.

Empresa | Última hora | 29/09/2026

Lagarde ha explicado en Bruselas que la institución mantiene la estrategia de política monetaria planteada a comienzos de año ante las nuevas presiones inflacionistas.

«En conjunto, esto significa que seguimos en la senda intermedia de política monetaria que presenté a principios de este año. Esto implica que si bien la conmoción es demasiado grande como para ignorarla, consideramos que una respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control», ha indicado Lagarde.

La presidenta del BCE ha señalado que las perspectivas de inflación para 2027 y 2028 son ahora superiores a las estimadas anteriormente, aunque la institución todavía no observa indicios de que el incremento de los precios energéticos esté consolidándose en otras variables como los salarios.

Las últimas proyecciones del BCE sitúan la inflación general en el 3 % en 2026, el 2,5 % en 2027 y el 2,1 % en 2028. Las previsiones para los dos últimos ejercicios fueron revisadas al alza respecto a junio.

Lagarde admite un impacto sobre el crecimiento

La presidenta del BCE ha calificado de «sólido» el comportamiento del crecimiento económico, aunque ha reconocido que el endurecimiento monetario y el aumento de los tipos de interés a largo plazo ralentizarán la actividad.

«Ante las crisis energéticas, el BCE tiene una estrategia muy clara: no reaccionamos a los precios de la energía, sino que reaccionamos si vemos riesgos de que el aumento de los precios de la energía se consolide en la inflación», ha asegurado.

Lagarde ha vuelto a situar la incertidumbre como uno de los principales factores que condicionan las perspectivas de la eurozona, con «riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico», en un escenario marcado por la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y los elevados precios energéticos.

Frente a estos riesgos, la presidenta del BCE ha destacado las perspectivas favorables para variables como el mercado laboral, el consumo, la productividad, la inversión empresarial y las exportaciones.

La IA entra en el radar de la política monetaria

Buena parte de la intervención de Lagarde estuvo centrada en el impacto que puede tener la inteligencia artificial sobre la economía europea y, por extensión, sobre las decisiones futuras de política monetaria.

«En materia de política monetaria, la tarea es clara: debemos observar y estudiar detenidamente cómo la IA afecta a la productividad, la inversión, los mercados laborales, las condiciones financieras y la inflación, para poder seguir cumpliendo nuestro mandato de mantener la estabilidad de precios», ha observado.

La presidenta del BCE considera que la inteligencia artificial tiene potencial para elevar la producción empresarial, incrementar la productividad y reducir costes, aunque la «magnitud y la velocidad de ese efecto dependerán de su adopción en la economía».

Las estimaciones de los expertos del BCE apuntan a que una adopción rápida y generalizada de la IA podría elevar el crecimiento de la productividad de la eurozona entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales anuales durante la próxima década. Con una adopción más lenta, el impacto sería aproximadamente la mitad.

Europa necesita aumentar la inversión en IA

Lagarde ha advertido de que Europa todavía tiene margen para acelerar el despliegue de esta tecnología y reducir la distancia inversora respecto a Estados Unidos.

«Para aprovechar todo el potencial de la IA se requiere una inversión sustancial. Europa necesita invertir en innovación, pero también en capacidad informática, centros de datos y energía. Las empresas también deben adaptar sus procesos y capacitar a sus empleados. La inversión relacionada con la inteligencia artificial está aumentando en Europa, y hay más proyectos en marcha para las empresas, pero aún está por detrás de la de Estados Unidos», ha expresado la banquera central.

La presidenta del BCE ha defendido además que Europa impulse la innovación y desarrolle una «capacidad europea» propia, basada en una mayor integración del mercado y en la soberanía.

«La adopción de la IA debe extenderse más allá de un pequeño grupo de líderes tecnológicos. Pero la mera difusión no basta. Las empresas también deben utilizar la IA de forma profunda y eficaz. Entre otras cosas, esto requerirá apoyo específico para programas de recapacitación que aborden la grave escasez de habilidades relacionadas con la IA y garanticen que la fuerza laboral pueda adaptarse a este cambio transformador», ha argumentado.